Los decuriones auxiliares en
las Mauretaniae y el Africa Proconsularis-Numidia.
Una revisión de sus funciones

The auxiliary decurions of the Mauretaniae
and Africa Proconsularis-Numidia.
A review of their functions

Jorge Ortiz de Bruguera
Universidad de Salamanca

Resumen: Los decuriones, que, jerárquicamente, estaban situados por encima de la tropa y justo por debajo de los oficiales ecuestres, apenas han sido objeto de estudios específicos por su escasa presencia en las fuentes. Como resultado, existen carencias en múltiples campos, incluidos los relacionados con el alcance de sus funciones y su capacidad para asumir mandos extraordinarios. Para abordar estas cuestiones se ha hecho un uso combinado de la epigrafía de las Mauretaniae, donde no hubo una guarnición legionaria, y del Africa Proconsularis-Numidia, donde los auxilia coexistieron con la legio III Augusta. El resultado es un rico marco geográfico que, en primer lugar, permite profundizar en cómo estos suboficiales contribuían al control y la mejora de distintos puntos del limes. En segundo lugar, ayuda a captar cómo estos militares tenían la capacidad de colaborar en los officia. Adicionalmente, habilita las condiciones adecuadas para profundizar en si las competencias del grado de decurio podían verse afectadas por la presencia o no de unidades legionarias. Por último, habría que citar las comparaciones con los centuriones de la legio III Augusta, ya que han sido fundamentales para sustentar la visión de que, en esta región, los decuriones llegaron a comportarse como unos agentes del poder.

Palabras clave: decuriones, auxilia, Alto-Imperio, norte de África, epigrafía.

Abstract: The decurions, who were hierarchically placed above the troops and just below the equestrian officers, have hardly been the subject of specific studies due to their low presence in the available sources. As a result, there are gaps in many areas, including those related to the scope of their functions and their ability to assume extraordinary commands. To deal with these questions, we have made combined use of epigraphy from the Mauretaniae, where there was no legionary garrison, and from Africa Proconsularis-Numidia, where the auxilia coexisted with the legio III Augusta. The result is a rich geographical framework which, firstly, allows us to examine in depth how these NCOs contributed to the control and improvement of different parts of the borders. Secondly, it helps to grasp how these military men had the capacity to collaborate in the officia. Additionally, it provides the right conditions to explore whether the competencies of the decurio rank could be affected by the presence or not of legionary units. Finally, it should be noted that comparisons with the centurions of legio III Augusta have been fundamental in supporting the view that, in this region, the decurions behaved as representatives of the state.

Keywords: decurions, auxilia, High-Empire, North Africa, epigraphy.

Laburpena: Decurioak, hierarkikoki, troparen gainetik eta zaldizko ofizialen azpitik zeuden. Senatuko kide horiei buruz ia ez da berariazko azterketarik egin, iturrietan presentzia txikia zutelako. Horren ondorioz, gabeziak daude hainbat arlotan, besteak beste, haien funtzioen irismenari eta ezohiko aginteak hartzeko zuten gaitasunari dagokienez. Gai horiek aztertzeko, Mauretaniae-ko epigrafia (non ez baitzen garnizio legionariorik izan) eta Afrika Prokontsularra-Numidiako epigrafia (non auxiliak eta Legio III Augusta aldi berean egon baitziren) elkartu ditugu. Horrela, esparru geografiko aberatsa lortu dugu. Esparru horrek, lehenik eta behin, aukera ematen du ofizialorde horiek limeseko hainbat puntu kontrolatzen eta hobetzen nola laguntzen zuten sakontzeko. Bigarrenik, militar horiek officia direlakoetan laguntzeko gaitasuna zutela antzematen laguntzen du. Horrez gain, baldintza egokiak ematen ditu aztertzeko unitate legionarioak izateak edo ez izateak eraginik ote duen decurio mailaren eskumenetan. Azkenik, Legio III Augustako zenturioiekin egindako konparazioak aipatu behar dira, funtsezkoak izan baitira eskualde horretan decurioek boterearen agente gisa jokatu zutela aldezteko.

Gako hitzak: decurio, auxilia, Goi Inperioa, Ipar Afrika, epigrafia.

* Correspondencia a / Correspondence to: Jorge Ortiz de Bruguera, Universidad de Salamanca, Facultad de Geografía e Historia, C/Cervantes, s/n, 37002 (Salamanca) — jorgeodb@usal.es — http://orcid.org/0000-0001-6148-406X.

Cómo citar / How to cite: Ortiz de Bruguera, Jorge (2026), «Los decuriones auxiliares en las Mauretaniae y el Africa Proconsularis-Numidia. Una revisión de sus funciones», Veleia, 43, 251-268. (https://doi.org/10.1387/veleia.27500).

Recibido: 19 abril 2025; aceptado: 30 septiembre 2025.

ISSN 0213-2095 - eISSN 2444-3565 / © 2026 UPV/EHU Press

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1. Introducción

Los decuriones, que en el escalafón ocupaban una posición intermedia por estar situados justo por debajo de los oficiales ecuestres y por encima de la tropa[1], constituyen un colectivo, que, por su menor presencia en las fuentes, no comenzó a ser examinado de manera sistemática hasta las décadas finales del siglo pasado. Como resultado, apenas aparecen fuera de las obras de carácter general, que priorizan los aspectos relacionados con el reclutamiento y las carreras[2].

J. F. Gilliam (Gilliam 1957, 155-168) y Y. Le Bohec (Le Bohec 2012, 83-98) son los únicos autores que han dedicado trabajos específicos a los decuriones. Sin embargo, es necesario matizar que el primero de ellos se adhiere a esa línea de análisis más tradicional, ya que aprovecha la documentación papirológica de Egipto para reflexionar sobre las vías de acceso al decurionado. Del estudio de Y. Le Bohec, que se centra en los decuriones del Africa Proconsularis-Numidia, hay que indicar que su principal contribución radica en su revisión de los textos epigráficos y sus cronologías.

La propuesta que aquí se hace, para ampliar los conocimientos sobre estos suboficiales, consiste en examinar las funciones que adquirían cuando asumían mandos extraordinarios (fig. 1). Esta vía de trabajo, que aún no ha sido objeto de revisiones específicas, contribuiría a mostrar que estos hombres podían asumir un papel que iba más allá de la dirección de una turma (Le Bohec reed. 2004, 36). Otro beneficio del presente enfoque sería el de profundizar en qué similitudes podían darse entre los decuriones y los centuriones legionarios. En este ámbito, se suele aceptar que los parecidos habrían sido elevados en las provincias sin legiones. Sin embargo, esta es una apreciación que, por el momento, descansa en casos aislados[3].

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Figura 1

El marco geográfico seleccionado, que está conformado por las Mauretaniae y el Africa Proconsularis-Numidia (fig. 2), permite estudiar a los decuriones desde dos perspectivas complementarias: por un lado, la de las provincias que carecían de unidades legionarias, tal es el caso de la Tingitana y de la Caesariensis (Kuhoff 2004, 1644-1649), y, por el otro lado, desde la de aquellas que sí cobijaban legiones, como sucede con el Africa Proconsularis-Numidia y la III Augusta (Le Bohec 1989b). En último término, esta elección debe servir para comprobar si las atribuciones de los decuriones podían experimentar cambios dependiendo de la composición de la guarnición.

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Figura  2

La principal fuente empleada es la epigrafía, pues los nombres de los 28 decuriones aquí estudiados provienen de un conjunto de 29 inscripciones, que no toma en consideración los testimonios que solo proporcionan el nomen o el cognomen del suboficial por medio de una referencia a su turma[4]. Otra limitación a señalar es que los contextos primarios solo son conocidos para CIL VIII 9745 e IRT 1053.

La forma en la que se distribuye esta documentación también debe ser comentada (fig. 3). Desde el punto de vista espacial, la mayor concentración, que es de 17 inscripciones (59%), corresponde a la Mauretania Caesariensis. Por detrás, con un total de 11 (38%), se situaría el Africa Proconsularis-Numidia. Después de todo, la legio III Augusta contó con el apoyo de unidades de auxilia (Le Bohec 1989a, 27-93). Por último, estaría la Mauretania Tingitana con un solo epígrafe (3%). El azar que condiciona los hallazgos es un factor que hay que considerar. Sin embargo, no debe descuidarse que, por su menor importancia económica y estratégica, esta última provincia ha legado unos bajos niveles de epigrafía (Hamdoune 1997, 131-154).

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Figura 3

En el plano temporal, la época severa es la mejor representada, pues le corresponden 14 testimonios (48%). A continuación, vendrían los períodos antonino y postsevero, con 4 (14%) y 7 (24%) inscripciones respectivamente (fig. 4). Si se toma en consideración que la producción epigráfica decreció a partir del 235 d.C. estas cifras resultan llamativas. Sin embargo, conviene recordar que, en Africa, el descenso no fue tan brusco por los menores niveles de peligrosidad (Le Bohec 1989a, 167-168). La ausencia del s. I d.C. estaría relacionada con la tardía conquista de las Mauretaniae, que no es firme hasta la época de Claudio (Gozalbes 2006, 27-28), y con el hecho de que el hábito epigráfico no se consolida entre la tropa hasta el s. II.

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Figura 4. Los puntos geográficos concretos donde se constata a decuriones con funciones específicas

2. Los decuriones como garantes de la vida cultual

La epigrafía votiva es de especial utilidad para captar la capacidad de los decuriones para asumir mandos extraordinarios. La razón debe buscarse en la presencia de términos que, como praepositus, expresan la condición de oficial al mando (TLL, X-2, 774-775). Conviene aclarar que el citado vocablo, que es el que aparece con más frecuencia, a veces está asociado a votos en los que no figura la tropa (fig. 5). En este sentido, se acepta la interpretación de que, por su significado intrínseco, confiere a las inscripciones un carácter colectivo[5].

Las decuriones y la vigilancia de la vida espiritual

Referencia

Fecha

Decurio/nes

Condición explícita de oficial al mando

Acción/es

Otros actores

AE 1975, 951

(Fedjana)

ca. 145-150 d.C.

Senti[u]s Exoratus y Spectatius Viator

voto a IOM, Victoria y Noreia

vexillatio del ala I Augusta

CIL VIII 21567

(El-Agueneb)

174 d.C.

Catulus

votos pro salute por M. Aurelio y el legatus

2 decuriones; un beneficiarius consularis; un duplicarius y 4 sesquiplicarii

CIL VIII 2466 = 17954

(Tfilzi)

1/2 198 d.C.

Fo[n]tei(us) Fortun[atus]

sub cura

votos pro salute por S. Severo y su familia

vexillatio de la legio III Augusta

CIL VIII 2465 = 17953

(Tfilzi)

2/2 198 d.C.

Aemilius Emeritus

curante

votos pro salute por S. Severo y su familia a IOM, Iuno Regina, Minerva, Mars y Victoria + ceremonia ara cerei

vexillatio de la legio III Augusta

ILTun., 1 = ILAfr., 9

(Si Aoun)

1/2 198 d.C.

Aemilius Emeritus

sub cura

votos pro salute por S. Severo y su familia

CIL VIII 10949 = 21721

(Altava)

208 d.C.

(T.) Iulius Germanus

praepositus

voto a G(enius) Nemesis

cohors II Sardorum

AE 1932, 31

(Altava)

208 d.C.

T. Iul(ius) Germanus

praep(ositus)

voto a Deanae Nemorensis

CIL VIII 21720

(Altava)

222-235 d.C.

Aurelius Exoratus

praepositus

voto a los Dii Mauri Salutaribus

AE 1991, 1743

(Tamuda)

11 de abril del 210 d.C.

Val(erius) Ma[-]tius

prae[po]situs

votos pro salute a IOM por S. Severo y su familia

contingente de brittones

CIL VIII 18025

(El-Gahra)

época severa

[C. Iuli]us Pastor

voto a [Deus?] Sol Invictus Mithra

[-]lius Florus (centurio); [Pom]ponius Ma[xi]mus (beneficiarius consularis)

CIL VIII 9745

(Aquae Sirenses)

242 d.C.

Porcius Quintus

praep(ositus)

voto a [Genius] Aquarum Sirensium

CIL VIII 21560

(Cohors Breucorum)

30 de diciembre del 243 d.C.

Aelius Servandus

praepositus

fórmula salvis Augg(ustis) (duorum) multis annis feliciter

Figura 5

El culto al soberano aparece en 6 inscripciones que, por la forma en la que se distribuyen por los fuertes del limes, comprendiendo desde la época antonina hasta la segunda mitad del s. iii, plantean importantes coincidencias con respecto a las consagraciones de los centuriones de la legio III Augusta[6]. Si esta circunstancia es relevante es porque se percibe como un primer indicio de que los decuriones también mantenían una estrecha vigilancia sobre el calendario religioso militar, un documento que está reproducido en el Feriale Duranum y que se asume que habría sido elaborado en época augustea (Fink 1971, 422-429 n.º 117). Su finalidad habría sido la de reforzar el esprit de corps, pues de un total de 43 ceremonias legibles, 34 están ligadas al culto al soberano y 9 a los dioses tradicionales de la Urbs (Le Bohec 2006, 390-392 y 400).

Para ahondar en las cuestiones anteriores, se comenzará por la muestra de culto imperial más temprana, que es CIL VIII 21567, que data del 174 d.C. y corresponde a Catulus, quien siendo decurio contrajo un voto que consistía en una muestra de agradecimiento a Marco Aurelio, quien había sancionado su ascenso al grado de centurión luego de haber tenido éxito en una misión en El-Agueneb (Mauretania Caesariensis), en el Djebel Amour[7].

La época severa concentra 4 ejemplos de culto imperial (67%). Este mayor volumen es una consecuencia directa de la creciente necesidad de promover muestras de lealtad (Schmidt 2019, 13 y 41-46). Las inscripciones recuperadas en los puestos de Tfilzi y Si Aoun, ambos en el Africa Proconsularis-Numidia, son especialmente esclarecedoras a este respecto, pues las dos datan del 198 d.C., que es cuando Septimio Severo consiguió consolidar su dinastía tras derrotar a Clodio Albino (Sage 2020, 74-76).

En el caso de Tfilzi, una fundación de época antonina en el Aurés occidental (Boudjou & Laporte 2020, 174-176 y 180-181), se encuentra al decurio Fo[n]tei(us) Fortun[atus][8], que implicó a una vexillatio de la legio III Augusta en una ceremonia que incluyó votos pro salute[9].

Las acciones del decurio Aemilius Emeritus, que fue quien relevó al anterior en la segunda mitad del 198 d.C., sintetizan mejor la realidad de los nuevos tiempos (CIL VIII 2465 = 17953). Para comenzar, la vexillatio legionaria no solo pidió por la salud de Septimio Severo y de sus hijos, sino que dirigió las plegarias a IOM, Iuno Regina, Minerva, Mars y Victoria. La presencia del princeps deorum, que está en compañía del resto de integrantes de la tríada capitolina, no pasa desapercibida, ya que se trata de la principal deidad del Estado y de la que mejor se identificaba con el soberano (Rufus Fears 1981, 67-71 y 114-120). Tampoco pasa inadvertida la fecha en la que se realizó este acto, puesto que el 3 de mayo tenía lugar la ceremonia del ara cerei, que habría consistido en observar cómo se consumía un cirio. En esta línea, se ha argumentado que este ritual habría equivalido a una ofrenda de fuego, que, al desarrollarse en un contexto grupal, habría servido para intensificar el culto imperial[10].

De la suma de los factores anteriores se obtiene que CIL VIII 2465 = 17953 permite establecer comparaciones con los centuriones de la III Augusta, que, en fechas similares, también coordinaron ceremonias del ara cerei en Castellum Dimmidi (Mauretania Caesariensis) y Gholaia (Africa Proconsularis-Numidia)[11].

Si Aoun constituye ese otro punto del Africa Proconsularis-Numidia en el que un decurio organizó una ceremonia de culto imperial en el 198 d.C. Las unidades implicadas, la cohors II Flavia Afrorum y un numerus collatus, estuvieron a las órdenes de Aemilius Emeritus, que hizo coincidir esta expresión de lealtad con la finalización de las obras de un praesidium (Le Bohec 2012, 87 n.º 11)[12]. Si esta circunstancia es importante es porque permite establecer una nueva semejanza con los centuriones de la legio III Augusta, que, de acuerdo con la documentación de Calceus Herculis (AE 1933, 47), Gholaia (AE 1976, 700 y 1979, 645) y Castellum Dimmidi (AE 1939, 213 y 215), también cohesionaron a las tropas por medio de ceremonias en honor al soberano que se hacían coincidir con el final de trabajos constructivos.

De entre las restantes muestras de culto imperial, una proviene de Tamuda, un fuerte de la Mauretania Tingitana (Bouzidi El & Ouahidi 2014, 100 fig. 1). La línea 17, que está dañada, es fundamental para comprender la naturaleza del acto que coordinó el decurio Val(erius) Ma[-]tius en el 210 d.C. (AE 1991, 1743). La revisión se comenzará por el último vocablo, que, dado que presenta ligaduras, no debe leerse como produx, sino como produxit. Al fin y al cabo, el verbo producere puede adquirir el significado de «celebrar’ en contextos religiosos[13]. Para la penúltima palabra, c[-]tum, se acepta la hipótesis de R. Rebuffat de restituir c[ia]tum, un término que alude a una copa para libaciones (Rebuffat 1998, 1663-1671)[14].

La exposición anterior permite sostener que Val(erius) Ma[-]tius habría implicado a un contingente de brittones en una ceremonia que, aparte de libaciones, habría incluido peticiones pro salute a IOM por Septimio Severo y su familia[15]. La fecha de realización tampoco es baladí, ya que el 11 de abril coincide con el natalicio del lepcitano (Fink 1971, 429 col. II-4).

El decurio Aelius Servandus, que actuó como praepositus de la cohors II Breucorum, que servía en un fuerte homónimo de la Mauretania Caesariensis (Le Bohec 1999, 116-118), es el responsable de CIL VIII 21560, que se fecha en el 243 d.C. (Birley 1983, 82 n.º 1). La fórmula salvis Augg(ustis) (duorum) multis annis feliciter, que es característica de este convulso período, constituye el elemento central, ya que pone el acento en la seguridad de los soberanos (Scheithauer 1996, 215 y 222-226).

En lo sucesivo, serán analizados unos documentos que, pese a no contener votos de culto imperial, permiten profundizar en la idea de que los decuriones que ejercían mandos extraordinarios reproducían el comportamiento de los oficiales ecuestres, ya que, aunque fuera a una escala menor, asumían esa responsabilidad de mantener una estrecha vigilancia sobre la vida cultual para cohesionar a las tropas.

Uno de los ejemplos más claros es el de CIL VIII 18025, que muestra al decurio [C. Iuli]us Pastor, al centurión [-]lius Florus y al beneficiarius consularis [Pom]ponius Ma[xi]mus como garantes de un voto a [Deus?] Sol Invictus Mithra en El-Gahra, un puesto avanzado de la Mauretania Caesariensis (Guédon 2018, 111)[16].

La elección de Mithra no parece casual, ya que su identificación con la figura del soberano se reforzó con los Severos (Chomiak 2008, 65 y 68-69). De hecho, la presente advocación, que incide en sus atributos solares y en su cualidad de invencible, es la que mejor expresa sus nexos con el poder (Clauss 1990, 434-439). Así, es posible defender que los oferentes, que eran los integrantes de la oficialidad de El-Gahra, imprimieron en este voto un fuerte sentimiento de lealtad. En este sentido, se argüirá que parece poco probable que hubieran prescindido de la ocasión de exponer a la tropa a este acto.

Senti[u]s Exoratus y Spectatius Viator son dos decuriones del ala I Augusta que llegaron a la Mauretania Caesariensis, concretamente a Fedjana (Argelia), en el contexto de las guerras de Antonino Pío contra los mauri (ca. 145-150 d.C.). AE 1975, 951 los sitúa al frente de una vexillatio de su unidad, que formaba parte de un contingente mayor, que era comandado por C. Iul(ius) Primus, un centurión de la legio XIV Gemina (Alföldy 1985, 100-101).

El traslado anterior, que se habría producido desde el Noricum, quedó unido a un voto grupal, que fue coordinado por los citados decuriones, que lo dirigieron a IOM, Victoria y Noreia. IOM, de acuerdo con lo ya señalado, era la principal deidad del Estado romano, y Victoria, por sus nexos con los éxitos militares, también gozaba de una amplia aceptación entre la tropa (Schmidt 2013, 173-174 y 231). Así, si se toma en consideración el contexto bélico, se puede defender que, con esta acción, se pretendía cohesionar a la vexillatio. Adicionalmente, habría que indicar que la inclusión de Noreia, la personificación de la provincia del Noricum, sería un reflejo de cómo las unidades militares desplazadas también podían conservar sus propias señas de identidad[17].

El decurio Aurelius Exoratus (CIL VIII 21720) sirvió en época de Severo Alejandro en la ciudad de Altava (Mauretania Caesariensis), que contaba con la cohors II Sardorum y una parte del ala II Thracum para contribuir a la defensa de la nova praetentura en el sector de Hadjar Roum[18]. En ese tiempo, coordinó un voto a los Dii Mauri, que eran un conjunto indeterminado de deidades menores del panteón libio-púnico (Camps 1990, 147). Si se descarta que pudiera haberse tratado de una creencia particular, es porque el examen onomástico desaconseja un reclutamiento local para este decurio[19]. Además, está el hecho de que se hace referencia a su condición de praepositus. En este sentido, interesa destacar que los Dii Mauri son entendidos como un culto que, en el norte de África, estaba muy ligado a los medios castrenses, ya que, en la mayoría de los casos, sus consagraciones provienen de la iniciativa de los oficiales y los suboficiales[20].

2.1. La ideología oficial a través de los cultos privados

La línea interpretativa actual, que sostiene que los decuriones llegaron a comportarse como agentes del poder, encontraría respaldo en 3 testimonios que, pese a corresponderse con votos particulares, muestran fuertes conexiones con la línea ideológica oficial (fig. 6). Se comenzará recordando a (A)em(ilius) Eme(ritus), quien en el 198 d.C. coordinó una ceremonia de culto imperial en Si Aoun (ILTun., 1 = ILAfr., 9). ILAfr., 8 permite agregar que, en esta misma etapa, hizo un voto privado a IOM[21]. En un contexto como este, que implicaba un mando sobre tropas en una zona de frontera, se puede cavilar que, en la práctica, se estaría ante un monumento «semi-privado» por su capacidad para dar ejemplo.

Los votos particulares de los decuriones

Referencia

Cronología

Decurio

Deidad/es

ILAfr., 8 (Si Aoun)

1/2 198 d.C.

(A)em(ilius) Eme(ritus)

IOM

AE 2020, 1641 (Lucu)

s. iii d.C.

Caecilius Felicianus

Numen deus sanctus Draco y Genius loci

AE 2020, 1597 (statio Vazaivitana)

ss. ii-iii d.C.

L. Clodius Felix

Mars Augustus

Figura 6

La línea discursiva actual encontraría continuidad en AE 2020, 1597, que se fecha entre los ss. ii-iii d.C. y contiene el voto particular del decurio L. Clodius Felix a Mars Augustus en la statio Vazaivitana, en el extremo noreste del Aurés (Guédon 2014, 290-294). El elemento a tener en cuenta es el epíteto de Augustus, que, de acuerdo con una de las líneas interpretativas más recientes, habría sido un medio para acercar al dios al ámbito del poder imperial y, así, expresar lealtad (Villaret 2019, 23-28, 33-55 y 106-107). Por consiguiente, AE 2020, 1597 puede ser considerado como otro monumento «semi-privado», que, si es relacionado con el anterior, permite asumir el planteamiento de que los auxilia llegaban a identificarse con la ideología estatal a nivel particular (Derks 1998, 65).

Una situación más compleja viene dada por AE 2020, 1641, que data del s. iii d.C. y proviene de Lucu (Mauretania Caesariensis), un puesto avanzado al norte de los montes de Daïa que contaba con efectivos de la cohors I Pannoniorum (Lenoir 2011, 249). La presente plegaria, que es producto de la iniciativa particular del decurio Caecilius Felicianus, está dirigida al numen del dios Draco, que pertenece a la tradición libia, y al Genius loci, que encarnaba al espíritu tutelar del lugar (Mathieu-Colas 2017, 196 y 239).

El recurso a una deidad africana podría encontrar una justificación en el probable origen autóctono de Caecilius Felicianus (Kasdi 2021, 266). Más difícil de explicar es que este dios anteceda a un genius, uno de los elementos más característicos de la tradición cultual romana. La presencia de dos serpientes enfrentadas en la parte superior de este altar es un factor a tener en cuenta, ya que se sabe que tanto Draco como el Genius loci eran representados por medio de ofidios[22]. Así pues, es posible que la inclusión de estas divinidades en un mismo espacio se deba a la existencia de importantes parecidos entre ellas (Kasdi 2021, 264 nota n.º 9). Si se sigue este punto de vista, se puede matizar que este voto no se habría apartado de la línea ideológica oficial, ya que es probable que su finalidad hubiera sido la de atraer la máxima protección posible para Lucu.

IRT 1053, que data del 248 d.C. y recoge una muestra de gratitud de C. Iulius Donatus a los emperadores, también debe ser tenido en cuenta. Su motivación está relacionada con un ascenso a decurio que implicó el mando de Gholaia, que, desde la disolución de la legio III Augusta, pasó a ser liderado por estos suboficiales (Rebuffat 2000, 227-259). El lugar de hallazgo coincide con los principia y, por lo tanto, con el espacio donde se desarrollaban las principales ceremonias religiosas (Rankov 2015, 192). Así, es posible argüir que, en la práctica, este monumento habría adquirido una dimensión pública que habría hecho de él otro medio para proyectar la autoridad del soberano.

3. La coordinación de misiones y trabajos

La epigrafía reunida también capta que los decuriones podían asumir el mando de misiones (fig. 7). El testimonio de Catulus, que fue introducido en el apartado 2 por contener una petición pro salute por Marco Aurelio (CIL VIII 21567), es un buen ejemplo de esta otra faceta, ya que también informa de que este decurio dirigió, en el El-Agueneb, una misión de la que solo se sabe que duró 40 días. La escasez de información puede ser parcialmente superada si, primero, se toma en consideración que este suboficial solo dispuso de 8 hombres (Morizot 2011, 574). A continuación, habría que contemplar que el término expeditio (lín. 3-4), a menudo empleado para referir las grandes campañas imperiales, también pudo ser usado con el significado de «incursión»[23]. El resultado es la posibilidad de plantear que Catulus hubiese dirigido una misión relacionada con la exploración y la inteligencia[24].

Los decuriones y la coordinación de misiones y trabajos

Referencia

Cronología

Decurio/nes

Tropa

Finalidad

CIL VIII 21567

(El-Agueneb)

174 d.C.

Catulus

2 decuriones; un beneficiarius consularis; un duplicarius y 4 sesquiplicarii

labores de exploración e inteligencia

ILTun., 1 = ILAfr., 9

(Si Aoun)

198 d.C.

Aemilius Emeritus

cohors II Flavia Afrorum + numerus collatus

supervisar la edificación de un praesidium

CIL VIII 10949 + AE 1932, 31

(Altava)

208 d.C.

T. Iul(ius) Germanus

cohors II Sardorum + parte del ala II Thracum

¿tala de árboles?; ¿caza?

CIL VIII 8828 = 20630

(Sertei)

S. Alejandro

Helvius Crescens

populares

coordinar las obras de una muralla

CIL VIII 9745

(Aquae Sirenses)

242 d.C.

Porcius Quintus

numerus Ambou[iorum]

realización de una estancia

CIL VIII 20827

(Aïn Bou Dib)

254 d.C.

Ulp(ius) Castus

frenar acciones de pillaje

CIL VIII 2226 = 17619

(statio Vazaivitana)

ss. ii-iii d.C.

L. Octavius Felix

vigilancia de dominios imperiales

Figura 7

CIL VIII 20827, que proviene del fuerte de Aïn Bou Dib (Argelia), data del 254 d.C. y conmemora la victoria de Ulp(ius) Castus, decurio del ala Thracum, sobre un enemigo cuya identidad queda oculta bajo el término genérico de barbarus. La hipótesis más plausible, dados los paralelos que pueden establecerse con ILS 9006 (El-Mellah, Argelia), CIL VIII 2615 (Lambaesis) y 9047 (Auzia, Mauretania Caesariensis), es que este decurio habría debido coordinar una acción de castigo para repeler acciones de pillaje (Palao 2014, 557).

Ahora serán introducidos unos testimonios que, aun si no vinculan explícitamente a los decuriones con misiones, contienen elementos indirectos que permiten inferir tal circunstancia. Se comenzará por T. Iul(ius) Germanus, conocido por haber ejercido el mando de la guarnición de Altava y por haber coordinado dos votos ca. 208 d.C.[25] CIL VIII 10949 alude al G(enius) Nemesis, lo cual es llamativo, ya que no hay ningún ejemplo seguro de una dedicatoria a esta diosa fuera de los anfiteatros y de las carceres. La explicación habría que buscarla en sus estrechos lazos con los espectáculos sangrientos, que, a menudo, implicaban a prisioneros (Schmidt 2013, 158)[26]. El segundo de los votos está dirigido a Deanae Nemorensis (AE 1932, 31), una deidad que fue susceptible de ser asociada con Nemesis (Schmidt 2013, 153). Por ende, se considerará que T. Iul(ius) Germanus ofrendó a Diana en ambas ocasiones (Marcillet-Jaubert 1969, 20 n.º 2).

La motivación de estos dos votos también debe ser objeto de revisiones. La epigrafía de las Germaniae, que proporciona ejemplos de mandos subalternos organizando consagraciones colectivas a Diana, muestra que estas plegarias solían estar vinculadas con la actividad cinegética y la explotación de recursos naturales (Palao 2020, 83-84). Las noticias sobre la existencia de un bosque en las cercanías de Altava, que posiblemente habría estado consagrado a esta diosa, permiten plantear que los trabajos coordinados por T. Iul(ius) Germanus hubieran estado orientados a la obtención de madera (Ruiu 2004, 1421). Sin embargo, CIL VIII 9831, que apareció en este mismo espacio boscoso y refiere a Diana como victrix ferarum, es la causa de que la opción relacionada con la caza no pueda ser descartada (Perea 2003, 116-117 y nota n.º 45).

Otro testimonio de interés es el del decurio Porcius Quintus, que, en el 242 d.C., realizó un voto en Aquae Sirenses (Mauretania Caesariensis) como praepositus del numerus Ambou[iorum] (CIL VIII 9745). El nombre de la deidad está parcialmente mutilado, mas gracias a ILAfr., 440, que proviene de este mismo lugar y menciona al Genius Aqua(um) Traian(arum), suele aceptarse que es posible restituir [Genius] Aquarum Sirensium (Díez de Velasco 1998, 77 n.º 11-2). Los paralelos de Gholaia (AE 1976, 700) y Tisavar (CIL VIII 22759) invitan a considerar que esta consagración a la deidad tutelar del lugar habría sido hecha poco antes de concluir una estancia (Schmidt 2013, 178). Los detalles de la misma son desconocidos. Sin embargo, es posible relacionarla con labores de inteligencia. Para comenzar, habría que citar las reducidas dimensiones del numerus Ambou[iorum] (Reuter 1999, 335-336). A continuación, habría que resaltar que, por su anterior pertenencia al ala Exploratorum Pomarensium, Porcius Quintus habría estado facultado para una labor de esta naturaleza (Austin & Rankov 1995, 191-193). Por último, estaría la estratégica localización de Aquae Sirenses, que estaba ubicada en la vía que conducía desde Ala Miliaria hasta Portus Magnus (Díez de Velasco 1998, 22-23).

CIL VIII 2226 = 17619, que se fecha entre los ss. ii-iii d.C., contiene una consagración a Caelestis, Sa[turnus], Mercurius y Fortuna, que fue hecha en la statio Vazaivitana por el decurio L. Octavius Felix, que, al emplear la expresión expleta statione, aclara que la hizo poco antes de su relevo[27].

La imagen anterior, que es la de un voto privado hecho al final de una estancia, comienza a cambiar si se cavila que el culto de Saturnus, el dios principal del panteón africano, y el de su pareja, apenas arraigó entre los militares (Le Bohec 1989a, 180; Le Bohec 1989b, 568). Aquí se opta por vincular esta elección con la existencia de dominios imperiales en esta parte del Aurés. Después de todo, se tiene constancia de que hubo ocasiones en las que Saturno actuó como garante de estos espacios por sus atribuciones agrarias (Dupuis 2020, 326-328). La presencia de mensores y excerptores en la statio Vazaivitana reforzaría este punto de vista, pues permite establecer un nexo entre la statio y la seguridad de las posesiones imperiales (Guédon 2014, 291 y 294). Siguiendo esta línea, es posible plantear que este cometido hubiera recaído sobre L. Octavius Felix. Este enfoque tendría un último punto de apoyo en la presencia de Mercurius y Fortuna, ya que el primero tenía competencias sobre los caminos, y la segunda, por sus conexiones con la suerte y el destino, es frecuente en esta clase de contextos (Mathieu-Colas 2017, 222 y 425).

La capacidad de los decuriones para coordinar y supervisar tareas constructivas queda recogida en 2 inscripciones de época severa. La primera, que data del 198 d.C., es la que refiere a Aemilius Emeritus (ILTun., 1 = ILAfr., 9) como el responsable de que en Si Aoun se concluyeran las obras de un praesidium, que habría ayudado a mejorar el entramado defensivo de la zona (apartado 2; Horster 2001, 437).

CIL VIII 8828 = 20630 proviene de Sertei (Mauretania Caesariensis) y presenta a Helvius Crescens, un decurio del ala I Claudia que quedó a cargo del cumplimiento de una orden imperial de Severo Alejandro (Benseddik 1979, 199 n.º 16). El mandato, que consistía en inspeccionar la construcción de una muralla, implicaba coordinar al grupo de los populares, que puede ser identificado con una tropa local gracias a AE 1993, 1231 (Augusta Vindelicorum, Raetia)[28]. Sea como fuere, estos dos últimos testimonios permiten establecer otra similitud con los centuriones, que, igualmente, tuvieron un papel activo en la construcción y la mejora de distintos fuertes del limes[29].

4. Los decuriones como parte del aparato administrativo

La composición de los officia de los gobernadores ecuestres es mal conocida por el bajo nivel de documentación disponible (Stauner 2004, 161). La epigrafía aquí reunida, aun si no puede llenar ese vacío, permite realizar ciertos progresos en cuanto a la capacidad de los decuriones para formar parte del staff (Haynes 2013, 325).

Interesa comenzar con [[Cl(audius) Quintilosius]] (AE 1958, 156) y C. Caesius Marcellus (CIL VIII 9370), dos decuriones del ala II Thracum que sirvieron, de manera respectiva, a mediados del s. ii d.C. y durante el gobierno de Septimio Severo (Zahariade 2009, 287). Un primer factor a evaluar es que ambos están asociados al término strator, que no aludía a un rango, sino a una función que implicaba un ingreso en un reducido cuerpo que estaba bajo las órdenes directas del gobernador, que, normalmente, lo usaba como guardia personal o como un refuerzo para el officium (Perea 1998, 27, 32 y 34). Así, el segundo elemento a valorar es que ambas inscripciones aparecieran en Iol Caesarea, que, aparte de ser el lugar de acuartelamiento del ala II Thracum, era la sede del procurator y de su officium[30].

AE 1947, 164 y 1959, 12 contribuyen a reforzar la argumentación anterior, ya que provienen de capitales provinciales, concretamente de Bostra (Arabia Petraea) y Ephesos (Asia), y corresponden a unos stratores que emplean la misma fórmula para referirse a sí mismos: strator offici eius.

El presente corpus recoge a otro decurio que ingresó en los stratores. Se trata de C. Iulius Pontianus (CIL VIII 9002), quien tras retirarse en época de Severo Alejandro regresó a su lugar de origen, Rusuccuru, un municipio de la Mauretania Caesariensis (Gascou 1982, 158). El texto, que refiere a su hermano como un ecuestre y los presenta a ambos como clientes del procurator T. Fl(avius) Serenus, deja ver que eran parte de las elites locales (Laporte 2013, 80).

Los orígenes sociales de Pontianus son compatibles con un ascenso directo al decurionado, que encontraría una justificación adicional en la creciente necesidad de contar con hombres formados[31]. Por consiguiente, parece razonable proponer que pueda estarse ante otro decurio cuya vinculación con el staff queda reflejada en la condición de strator.

Por último, se expondrá el caso de C. Iulius Rogatianus (AE 1917-1918, 74), cuyo ascenso al grado de decurio se produjo desde el de cornicularius de una unidad que, pese a ser desconocida, debía ser de auxilia, ya que, para el 246-248 d.C., la legio III Augusta seguía disuelta. A pesar de las limitaciones, no parece estar en duda que los cornicularii habrían tenido una elevada importancia en los officia de los procuratores-gobernadores (Stauner 2004, 161). Por ende, se considera que es probable que, tras la promoción, Rogatianus hubiera seguido vinculado al staff.

5. Conclusiones

Este estudio, que profundiza en las funciones de los decuriones de los auxilia, obtiene la mayor parte de la información de la epigrafía de las Mauretaniae y del Africa Proconsularis-Numidia. Dicho esto, no puede obviarse que esta documentación presenta ciertas carencias, debiendo comenzar porque apenas se tienen noticias sobre los contextos primarios. Asimismo, se ha debido prescindir de un alto número de epígrafes por restringir sus aportaciones a los nomina o los cognomina de los decuriones por medio de referencias a sus turmae.

A pesar de las limitaciones, se han podido obtener distintos avances. Se comenzará porque la epigrafía reunida coincide en que es en el limes donde los decuriones adquirían más prerrogativas. La razón debe buscarse en que, al igual que los centuriones, estaban capacitados para asumir mandos extraordinarios, que, usualmente, eran reflejados mediante el término praepositus.

La epigrafía votiva, que es la más abundante (69%), ha servido para constatar que la principal actividad de estos suboficiales, mientras duraban esos comandos, era la de supervisar la vida cultual para cohesionar a la tropa. Esta responsabilidad, que era propia de los altos mandos, fue satisfecha por medio de lo marcado en el calendario religioso militar, es decir, del culto imperial y de aquellas deidades que mejor se identificaban con los soberanos.

Los votos particulares han permitido concluir que la identificación de los decuriones con la ideología oficial podía llegar al ámbito privado. A estos efectos, se ha tenido en cuenta que estas plegarias, que incluyen a IOM y los dii Augusti, no muestran una ruptura con respecto a las realizadas en las ceremonias colectivas.

La epigrafía examinada también muestra cómo los decuriones quedaron facultados para dirigir misiones en el limes. Los análisis realizados abogan por que no se habría tratado de grandes operaciones, sino de acciones orientadas a la exploración y la inteligencia y, más ocasionalmente, a la represión de pequeños grupos dedicados al pillaje.

La supervisión de actividades constructivas se sumaría a la lista de atribuciones de los decuriones. Así, si se toma en consideración todo lo anterior, lo que se encuentra es que estos suboficiales contribuyeron activamente al control, el mantenimiento y la mejora de varios de los principales puntos del limes africano.

Otra faceta de los decuriones es la que tiene que ver con su participación en el aparato administrativo. Esta realidad, que es particularmente clara cuando la condición de strator se ejerce en las capitales provinciales, permite agregar que estos suboficiales también contribuyeron a las labores de gobierno, en particular en las Mauretaniae, donde los especialistas debían ser extraídos de las unidades de auxilia. Para el Africa Proconsularis-Numidia esta clase de desempeño está constatado para el período en que la legio III Augusta está disuelta (238-253 d.C.).

En términos de conjunto, la documentación analizada no oculta que la actividad de los decuriones habría sido más intensa en las Mauretaniae, en particular en la Caesariensis, por la ausencia de tropas legionarias. Aun así, las comparaciones establecidas determinan que no hay diferencias apreciables con respeto a las actividades que son registradas para los decuriones del Africa Proconsularis-Numidia. Por ende, se considera que, en el caso de esta región, las atribuciones de este grado no estuvieron condicionadas por la composición de la guarnición. Es decir, la convivencia con una unidad legionaria no implicaba una necesaria pérdida de competencias.

Una última conclusión es la que deriva de las comparaciones entre los decuriones y los centuriones legionarios. Los esfuerzos realizados han permitido comprobar que, a pesar de su superior estatuto, estos últimos desarrollaron unas tareas que encajan dentro de la clasificación aquí empleada, es decir, liderazgo de misiones de reconocimiento, supervisión de obras y, sobre todo, cohesión de las tropas por medio de ceremonias grupales. El valor último de estas coincidencias es que sustentan la concepción de que los decuriones también deben ser percibidos como unos agentes del poder.

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[1] Cheesman 1914, 36-37; Le Bohec reed. 2004, 48 y 58.

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[3] Jarret 1972, 193 n.º 85; Devijver 1984, 102.

[4] Mauretania Tingitana: AE 1992, 1940; IAM2 1; Mauretania Caesariensis: AE 1975, 945 = 1976, 747; CIL VIII 9390, 21026, 21030, 21040, 21516, 21568, 21620 y BCTH, 1900-CLI; Africa Proconsularis-Numidia: AE 1930, 133.

[5] Birley 1983, 82-83; Schmidt 2013, 196-197.

[6] Africa Proconsularis-Numidia: AE 2010, 1786 (Myd(—-—)); 1972, 677; 1976, 700; 1979, 645 (Gholaia); 1976, 722 (Tfilzi); ILTun., 57 (Vezereos); CIL VIII 2486 = 18007 y 2496; AE 1926, 145; 1933, 42 y 47; Cagnat 1895, 74 n.º 12 (Calceus Herculis); AE 1992, 1835 = 2004, 1883 = 2009, 1766 (Ikikaouen); CIL VIII 17726; AE 1960, 96 (Aquae Flavianae); CIL VIII 2627, 2638 y 18231; AE 1904, 71 (Lambaesis); 2482 = 17976 (Gemellae); AE 1991, 1695 (Sidi-Messaoud-Chabbi). Mauretania Caesariensis: AE 1929, 183; 1939, 215; 1940, 144 y 153; 1948, 109, 212 y 213 (Castellum Dimmidi).

[7] Morizot 2011, 572; Le Bohec 2015, 213.

[8] CIL VIII 2466 = 17954; Le Bohec 1989a, 42; Le Bohec 2012, 88 n.º 12.

[9] En este trabajo se acepta la interpretación de que las fórmulas pro salute y sus variantes contenían una carga religiosa por estar asociadas a peticiones (Pensabene 1992, 164-165).

[10] Pflaum 1949, 60-61; Reddé 1995, 55-62; Schmidt 2013, 57.

[11] Castellum Dimmidi: AE 1929, 183 = 1940, 152; 1940, 153 = 1948, 210 = 1949, 13; 1948, 209 = 1950, 120; Gholaia: AE 1972, 677.

[12] Acerca de los numeri collati y su composición, vid. Le Bohec 1986, 233-241.

[13] Verg., Aen., IX, 486; Lucan., II, 298; Stat., Silv., I, 20.

[14] Para un estado de la cuestión sobre las restantes propuestas, vid. IAM-S, 848.

[15] La presencia de una vexillatio Brittonum en Tamuda es conocida gracias a IAM, 56. Asimismo, vid. Rebuffat 1998, 213-225.

[16] Sobre la reconstrucción del nombre de [C. Iuli]us Pastor, que descansa en AE 1992, 1859, vid. Le Bohec 2012, 88 n.º 13. Para un estado de la cuestión sobre el grado de [-]lius Florus, vid. Faure 2013, II, 882-883 n.º 381*.

[17] Mathieu-Colas 2017, 477; Palao 2020, 77-78; Szabó 2022, 50.

[18] Benseddik 1979, 206 n.º 42; Ruiu 2004, 1415.

[19] OPEL, II, s.v. Exoratus, 130-131; índices de CIL VIII, 1024.

[20] Camps 1990, 152; Beck 2020, 238-239.

[21] Le Bohec 1989a, 41-42; Le Bohec 2012, 87 n.º 11.

[22] Giacobello 2008, 121-125; Annane 2020, 428-430.

[23] TLL, V-II, 1625-1627; Palao 2014, 547-548.

[24] Austin & Rankov 1995, 189; Hamdoune 2012, 196-198; Le Bohec 2015, 212 y 217-218.

[25] Ruiu 2004, 1420; Zahariade 2007, 1510.

[26] En Altava no hay restos de un anfiteatro (Palao 2023, 42-44).

[27] Le Glay 1966, 181 n.º 1; Nelis-Clément 2000, 412.

[28] ...ob barbaros... caesos fugatosque a militibus prov(inciae) Raetiae sed et Germanicianis itemque popularibus...

[29] Para las actividades constructivas, vid. AE 1939, 213 (Castellum Dimmidi); 1976, 700 (Gholaia); CIL VIII 3 (Myd(—-—). En cuanto a los trabajos de mejora, IRT 918 + 919; AE 1995, 1641 (Ghalaia); 1950, 127 (Thenadassa); CIL VIII 1 = 10990 (Cidamus); 2494 (Calceus Herculis).

[30] Leveau 1984, 46-47; Zahariade 2007, 1510.

[31] Holder 1980, 89; Haynes 2013, 112; McLaughlin 2015, 33 y 38.