Reseñas bibliográficas

Gabriel Estrada San Juan, Propaganda gentilicia (ss. iv-vi). Estrategias para la construcción de genealogías imperiales y nobiliarias, Barcelona: Edicions de la Universitat de Barcelona (Col·leció instrumenta, 86), 2024, 244 págs., ISBN: 978-84-1050-050-1.

El narrador de À la recherche du temps perdu, hechizado por la falsa genealogía que une a Oriane de Guermantes con Genoveva de Brabante, efectúa un recorrido vital que le lleva, primero, a conceptualizar a la duquesa de Guermantes como un ser antropológicamente diferente, mejor incluso, al conjunto de los mortales por su ascendencia y, finalmente, a descubrir la verdad humana detrás de estas pretensiones grandilocuentes. Así como hizo Marcel Proust, Gabriel Estrada nos propone en Propaganda gentilicia un recorrido histórico sobre cómo se produjeron, durante la Antigüedad Tardía, toda una serie de iniciativas genealógicas de naturaleza aristocrática con el objetivo de ennoblecer sus estirpes. La obra constituye, pues, una monografía singular y necesaria que nos permite deconstruir la manipulación genealógica mediante la cual las élites de la tardoantigüedad consiguieron consolidar la legitimación social necesaria que reafirmó su posición de poder en un mundo cambiante y desigual como el que constituye el Imperio Romano entre los siglos iv y vi.

Las pesquisas sobre genealogía, y la construcción literaria de la misma, han motivado las publicaciones de Gabriel Estrada a lo largo de los años hasta especializarse en esta faceta de los vínculos prosopográficos de la Antigüedad Tardía. Este libro, concretamente, es fruto de las investigaciones realizadas por el autor durante su período predoctoral en el seno del Grup de Recerques en Antiguitat Tardana (GRAT) de la Universitat de Barcelona. La responsabilidad de dirigir esta tesis, financiada mediante un contrato FPI, recayó en Josep Vilella y Pere Maymó; el tribunal lo integraron Margarita Vallejo, Giorgio Vespignani y Raúl Villegas.

En la introducción (pp. 13-22), que irá seguida de la metodología utilizada en la elaboración de este estudio (pp. 23-34), el autor nos expone la novedad de esta contribución. Más allá del estudio histórico de las genealogías de la Antigüedad Tardía, Estrada se atreve no solo a estudiar todos aquellos vínculos prosopográficos situados al margen de la historicidad, sino lo que los convierte en nucleares en su contexto sociopolítico: los medios que se emplearon en la construcción literaria de esta relación estrecha con la significación concreta en la elección de antepasado. El objetivo, pues, de esta tesis convertida en libro es desglosar el método empleado para realizar estas manipulaciones «enfocado como objeto de estudio de por sí» desde una perspectiva de historia comparada que se entronca con la tradición historiográfica iniciada por Settipani y Chausson.

Gabriel Estrada hace una diferenciación clara entre dos tipos de propaganda genealógica, pública y privada. La segregación, cuya lógica sigue la obra (conformada por dos grandes bloques que llevan por nombre «Propaganda pública» [pp. 35-115] y «Propaganda privada» [pp. 117-168]) radica en si el emisor de la idea (la fuente) responde o no a unas instrucciones directas de la cancillería imperial. La propaganda privada, entonces, puede darse como el eco posterior de estas ficciones genealógicas o la iniciativa privada de investigación histórica de un autor posterior, que parte de unas premisas falsas y elabora una racionalización de las mismas que lleva a perpetuarlas en la literatura histórica.

En la primera parte destacan, tal y como debía ser, las estrategias de propaganda genealógica desarrolladas por la dinastía constantiniana en relación a Claudio el Gótico (pp. 35-80). Sin duda, las posibilidades de estudio que ofrece el registro literario, epigráfico y numismático sobre esta cuestión, la convierten en uno de los temas primordiales tanto en la prosopografía como en la Antigüedad Tardía en general. Por supuesto, esto sitúa esta materia de investigación como un ámbito trabajado exhaustivamente en la historiografía. Estrada recoge el guante de la tradición y es capaz de llevar más allá el trabajo de donde Chausson la dejó en Stemmata aurea. Así, gran parte de Propaganda gentilicia desarrolla la falsa creación de un vínculo genealógico entre Claudio el Gótico y los constantinianos. Esta sección, de forma minuciosa y de calidad excepcional, desarrolla las diferentes fases y evoluciones temáticas que fue experimentando este motivo literario claudiano en la literatura influida por las órdenes de Constantino y sus hijos.

Las pretensiones de los constantinianos están acompañadas, a su vez, de una subsección en torno a otra estrategia genealógica. Esta, de manera significativa, se trataría, sin embargo, de una deconstrucción genealógica, si se nos permite la broma. Estrada analiza cómo la propaganda del siglo iv hincha, y finalmente deshincha, la bastardía de Majencio (pp. 76-80) como recurso político, estableciendo una cronología (fig. 3) que demuestra cómo el tema se convirtió en un primer momento en una cuestión central en el año 312, para legitimar la campaña que culmina en el Puente Milvio, hasta abandonarse en tiempos de Juliano, dado que la amenaza política que representaba Majencio había quedado totalmente borrada.

Mucho más breve (pp. 81-83), pero igual de sugerente, es la parte dedicada a las estrategias de propaganda y contrapropaganda genealógica de Licinio. Concretamente, en la noticia de la Historia Augusta de una filiación entre este emperador y Gordiano III. Al respecto, Estrada analiza las pocas evidencias y se inclina ante la posible «inexistencia histórica de esta pretensión».

En tercer lugar, en Propaganda gentilicia se trata la voluntad de la dinastía teodosiana de establecer una conexión genealógica con los antoninos (pp. 83-109; especialmente figuras 4 y 5). Con este propósito Temistio, Pacato y Claudiano contribuyeron con su literatura a alimentar y difundir este tema propagandístico. Estrada también considera que el segundo panegírico no conservado de Símaco, el de 391, «es muy probable que tratara el tema Ulpiano en mayor o menor medida» (p. 90). La estrategia política empleada por los teodosianos «no deja de ser similar a la de Constantino […]. Sin embargo, el contexto […] es abismalmente distinto» (p. 89). Mientras Constantino necesitaba construir argumentos contra la Tetrarquía, Teodosio buscaba ennoblecer su linaje. Como innovación teodosiana, Gabriel Estrada concluye que los panegiristas ampliaron la ficción genealógica también a las emperatrices: así Elia Flaccila sería pariente de Aelius Adriano y a Gala, ya noble de por sí, se le maquillarían los parientes más ignotos como senadores de ilustre carrera. Además, Estrada añade que, significativamente, Pacato trasladó al conflicto entre Teodosio y Máximo los argumentos elaborados por la propaganda constantiniana contra Majencio.

La sección en torno a la propaganda pública cancilleresca cierra con las pretensiones de Anastasio de establecer una legitimidad propia que le dotara de una base política más allá del matrimonio con la leónida Ariadne (pp. 109-115). A tal efecto, Estrada reconstruye brillantemente cómo Procopio de Gaza, Prisciano y Critodoro contribuyeron a construir un marco ideológico que hacía de Anastasio descendiente del republicano Pompeyo Magno. El autor nos ofrece un cronograma sobre cómo estos panegiristas iniciaron y desarrollaron esta vinculación inventada (fig. 6) y la razón detrás de la elección de Pompeyo: una coincidencia onomástica con los Petronii Probi, emparentados tangencialmente con Anastasio.

En el bloque sobre la propaganda privada (pp. 117-186) domina, de nuevo, la influencia genealógica de Claudio el Gótico en los constantinianos. Partiendo de la influencia de la Kaisergeschichte en esta cuestión, Estrada analiza tanto esta relación falsaria como otras a la hora de estudiar cómo el autor de la Historia Augusta se hizo eco de las diferentes tradiciones políticas que habían ya constituido ¡toda una galaxia de relaciones falsarias!, de las cuales el tratamiento del autor sobre la vinculación entre antoninos y gordianos es la mejor.

Al mismo tiempo, el estudio pormenorizado de los clanes senatoriales de la ciudad de Roma —petronios probos (pp. 133-142), mucios y furios (pp. 142-156) y numios ceyonios albinos (pp. 156-163)‒ nos presenta, majestuosamente tratados por Estrada, los vínculos genealógicos ficticios de estas tres grandes estirpes de clarissimi.

La parte dispositiva del texto de Propaganda gentilicia cierra con unas conclusiones (pp. 169-175) que recapitulan sobre la génesis, desarrollo y objetivos de la manipulación genealógica desde la Antigüedad hasta el Renacimiento. Este corolario de la obra llega a la firme convicción de que «se ratifica una alta actividad difusoria de tipo gentilicio […]; fenómeno de mayor categoría, ligeramente coordinado, con unos propósitos auténticos y ligados a los avatares y dinámicas políticas de la época» (p. 174).

Al margen de la pertinente bibliografía, que construye toda una catedral historiográfica (pp. 185-213) con poco que envidiar a la catedral literaria de Proust, nueve stemmata (pp. 179-184), a cargo del autor, cierran la obra. Estas reconstrucciones propagandísticas de la aristocracia imperial y senatorial del IV-VI elaboradas por Gabriel Estrada, más allá de su valor sintético de todo lo estudiado en Propaganda gentilicia, se convierten en unas regularidades científicas visuales de gran valor, ya no solo desde una óptica prosopográfica, sino para la historia política y social del conjunto de la Antigüedad Tardía.

Antoni Nieva

Universitat de Barcelona

nieva@ub.edu

https://orcid.org/0000-0002-7974-7371

DOI: https://doi.org/10.1387/veleia.27568