La política exterior española de 1907 a 1920: entre el regeneracionismo de intenciones y la neutralidad condicionada

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Publicado 23-11-2011
Javier Ponce Marrero

Resumen

En 1907 España obtuvo una garantía externa para la seguridad de sus posesiones marítimas, principal objetivo de su política exterior tras el 98. A partir de entonces la diplomacia hispana intentó practicar una política menos conservadora en su reducido ámbito de acción, pero se vio limitada por los predominantes intereses de los garantes de su seguridad —Francia y Gran Bretaña— en ese entorno estratégico, si bien ocasionalmente se vio favorecida por las diferencias entre los socios de la Entente. Al estallar la Gran Guerra la posición marginal de España, junto a sus múltiples limitaciones, condicionaron su neutralidad, trasunto de su impotencia en el orden internacional. Se mantuvo esa obligada neutralidad, aunque fue cada vez más benévola con los aliados, pues la garantía exterior que éstos proporcionaban era mucho más imprescindible —e insustituible— en el contexto bélico. En la posguerra inmediata las nuevas intenciones regeneracionistas no se sobrepusieron al aún más reducido margen de maniobra, por la desaparición del contrapeso alemán, en la orientación internacional de España.

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Sección
Dossier