«Del Rey abajo, ninguno»: la depuración política de la Real Casa y Patrimonio durante la crisis del Antiguo Régimen (1814-1835)

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Publicado 21-02-2012
Antonio Manuel Moral Roncal

Resumen

El proceso de implantación del liberalismo en España no sólo estuvo marcado por su larga duración, sino también por su alto grado de violencia. En este contexto de conflicto y violencia los proyectos políticos se caracterizaron por una creciente carga de intransigencia, así como por el destierro de cualquier posibilidad de disidencia. En consecuencia, cada alternativa de poder se vio seguida de un proceso de rigor que no sólo implicó la exclusión del enemigo político de la vida pública, sino también su persecución física y exilio.

La corte fue una parte del amplio ámbito de poder del monarca. No constituyó por completo, pero sí hasta cierto grado, la configuración central de toda la estructura de poder, mediante la cual el Rey dirigió su ámbito más amplio de autoridad. Así, entre 1814 y 1835, todos los grupos políticos y partidos, para el triunfo de sus ideas, consideraron necesario depurar la Real Casa y Patrimonio de sus adversarios, reconociendo, de esta manera, la importancia definitiva de este espacio de poder. Y es que el rechazo o el apoyo de la Corona a una determinada opción política fue un factor decisivo —entre muchos otros— para su triunfo durante ese período de tiempo.

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