La dieta de las clases trabajadoras a finales del siglo xix en Gran Bretaña
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Resumen
El artículo incluye los datos de 6 estudios realizados entre 1887 y 1901, correspondientes a 151 presupuestos familiares divididos en 5 grupos de ingresos comprendidos entre familias pobres con ingresos irregulares y familias con criados. Se calculó el consumo semanal de pan, patatas, azúcar, cereales, carne y leche, además de la ingesta diaria de energía, proteínas, carbohidratos, calcio y hierro.
Se pudo constatar que los primeros 2 grupos tenían una dieta muy pobre, el tercer grupo tenía una dieta más cercana a la media, pero todavía insuficiente, y sólo se pudo observar una mejora entre los grupos de la franja superior de ingresos con respecto a todos los alimentos, especialmente la leche.
Las familias gastaban el 58% de sus ingresos en alimentos. El pan, la harina y las patatas eran los alimentos básicos entre las familias estudiadas, proporcionando el 61% de la ingesta total de energía. La carne representaba el 11% de la energía y el 29% del gasto, pudiendo observarse que el estatus de los alimentos afectaba a su consumo, con la posibilidad de que se diesen ciertos prejuicios negativos hacia la fruta, las verduras y la leche.